“De repente el sol vuelve a aparecer,

oigo risas entre las calles,

el sonido del tronco al romperse

y el murmullo galopante del agua correteando.

Mi paso es lento,

arropada contra las paredes

adsorvo el calor de las piedras,

de nuevo tengo ganas de salir corriendo.”

Árboles mágicos aparecen solemnes,inesperados,

mirándote altaneros para que les contemples en todo su esplendor,

vestidos con un musgo verde intenso que te dan ganas de acariciar, abrazar.

Olivos magestuosos,

viñas y el agua que intentando encontrar al río

camina salvaje a traves del sendero.

 

 

 

Que suerte tienen los que viven en el pueblo,

pueden salir cualquier mañana de sus casas y caminar

en este sendero circular  sintiéndose parte de este paisaje,

como un pararillo que se despierta una mañana y quiere revolotear

entre las ramas de los grandes árboles.