“Una gota de lluvia recorre la cal de tu fachada,
hace que resalte el blanco, puro, casi transparente
mientras borra las huellas de tus manos apoyadas,
el día que me susurraste mi nombre en el oído.”

 

 

 

 

“Las gotas de lluvia reposan silenciosas en las ramas de los árboles,
tu mirada se pierde en el patio del colegio y el sonido de tu voz susurra deseos de infancia,
recorres el camino acompañado por el sonido del agua, poderosa,
y veo en tus ojos que te retorna por segundos a tus deseos.”

 

 

 

 

“Un día tuve un sueño, corría descalza por un puente, con un ramo de mimosas en la mano, no miraba hacia atrás, el viento tapaba mis ojos con el baile violento del pelo, y solo veía reflejos de luz que me iluminaban el camino, no tenía miedo porque en el otro extremo sonaba tu voz acariciando mi nombre.”

 

 

 

 

Miro cada uno de estos rostros, no con nostalgia, sino con ilusión de seguir compartiendo momentos que permanecen vivos en el presente.

Todos sonríen al verme y eso hace que la vida sea tan bonita…que nuestras vidas sean tan bonitas…porque yo también les devuelvo la misma sonrisa, mezcla de admiración, cariño y complicidad de muchos momentos compartidos.