Gata. Fotos evocadoras.

“El murmullo me adentra hacia tus calles,

esculpe la silueta de la vida

a través del cristal de tu ventana,

el sol refleja sonrisas tímidas,

palabras entre vecinas,

compañeras de un futuro.”

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Nos despertamos temprano, aún no había salido el sol, la carretera estaba vacia, solo dibujada para nosotras y algún otro coche que mostraba su silueta a lo lejos. El sonido del motor nos relaja, “éste cruce no, es el siguiente”.

Comienzan a mostrarse los enormes pinares a cada lado de la cuneta, los colores se expanden ante nuestros ojos, nos miramos y sonreimos. A lo lejos se empieza a ver Gata, exultante se impone al final de nuestro camino, decorada como una postal con enormes copas de árboles exóticos.

Caminamos por sus calles, lentamente, observando cada detalle, el pueblo aun duerme, las luces son suaves, tímidas rozan las paredes, juegan con los colores de las fachadas, un ligero aire fresco roza nuestros brazos desnudos, la piel se eriza, nos encanta la sensación despues de una noche calurosa.

Dentro de las casas comienza a sonar la vida, que vuelve en sí perezosa.

“Azul, azul en el cielo, azul en la ventana en la que cuelga tu ropa blanca, azul la puerta por la que sales a conocerme, azul en las hortensias que magestuosas escuchan el sonido del repiqueteo del agua”.

 


We woke up early, had not yet left the sun, the road was empty, only drawn for us and another car that showed his silhouette in the distance. The engine sound relaxes us, “it does not cross, is next.”

Begin to show the huge pine trees on either side of the ditch, the colors expand before our eyes, we looked and smiled. In the distance you begin to see Gata, exulting is imposed at the end of our road, decorated like a postcard with huge glasses of exotic trees.

We walked through the streets, slowly, watching every detail, the people still asleep, the lights are soft, shy rub the walls, play with the colors of the facades, fresh air slightly touches our bare arms, the skin crawls, we love the feeling after a hot night.

Inside the houses starts playing life, which itself becomes lazy.

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